Aguango, tierra de sacrificios, milagros y de fe

Vamos a ir a un lugar que es muy convocante, allí la dueña del lugar es  la Virgen de la Merced. si bien no es de la provincia de San Juan, está en el límite, entre esta y La Rioja.

Si nos quedamos aquí, verás lo solitario que es este pueblo, porque todo el mundo se va para Aguango, del modo que sea, caminando, a caballo, en moto, en bici, en lo que fuere.

No sé como será ahora, con la pandemia, pero te voy a contar como solía ser un día en Aguango, para las fiestas de la Virgen. Te aseguro, que si vas con fe querrás volver.

Para eso, prepararemos flores y velas para la virgen, el equipo de mate, la carpa, por si te dan ganas de que nos quedemos, dos mudas de ropa, abrigos, porque por las noches es muy frío, haremos unas milanesas para llevar, pastafrolas, agua, mucha agua. Vestimenta y calzado cómodo. Será un viaje al pasado todo el tiempo, que nos lo contarán los protagonistas. Aunque algunos, nos dejaron su relato antes de su viaje final.

Hoy te invito a conocer «Aguango, tierra de sacrificios, milagros y de fe» ( Primera parte)

 

EL CAMINO:

Por la Ruta 511 pasando el Rio de Baldes de las Chilcas hay que ingresar por la huella a la izquierda cruzando un arroyo está la finca de los Gil que colinda con la de los Lucero y los Quiroga, al frente está una gruta de San Francisco.

Siguiendo la huella que es sinuosa difícil para el conductor y muy pesado se torna para el peregrino, se divisa a lo lejos la ripiera y de ahí a la izquierda con un cartel que dice “La Troya” está emplazada la propiedad de los Lucero.

Luego, se encuentra la grutita del Gauchito Gil, siguiendo la serpenteante vía esta la estancia perteneciente al hacendado Diego Collado, y los primeros banquitos el sitio se llama El Locontal casi como un milagro que no pasan inadvertido ni por aquellos que van a caballo.

El cansancio propio de tan larga caminata hace lento el paso de los creyentes con el corazón acongojado. “Ya falta menos dicta un pensamiento”, este lugar se llama El Sandialito, e instalado allí están los otros bancos con su mesa y una abandonada pileta.

Todo este sitio es de una geografía particular, de grandes médanos “colorados” de escasa vegetación y unas cuantas osamentas por todos lados producto de la feroz sequía que azotó hace unos años.

Pero pronto va a cambiar todo el panorama, ya se aproxima La Barranca y es casi la mitad del camino, al salir del ancho rio seco. Una vez en el alto ya se ven los primeros cactus, chañares, más jarillas, talas y dan la bienvenida juntamente con la Difunta Correa que alguien puso en la gruta. Es esta otra estación obligatoria.

 

 

 

 

La Barranca Alta es casi el punto medio para el peregrino que se prepara psicológicamente para seguir caminando

 

 

 

 

 

 

Las vacas y algunos caballos se espantan, otros pastan o descansan sin inmutarse, pero alborotan la sangre de los temerosos, sobresaltan el espíritu de los promesantes que caminan de noche y que notan cada vez va más pesada la mochila de emociones.

Se mezcla el agradecimiento, el recuerdo del motivo por el que intercedió la Virgen para conceder el milagro, en otros casos será la pena, el rencor, el júbilo, la algarabía, la juventud, los motivos y las sensaciones que lleva consigo cada peregrino es diferente, por ende, la vivencia también lo es.

Por eso, la Fiesta de Aguango como la suelen denominar, tiene muchas connotaciones, distintas  maneras de vivirlas, de acuerdo a la carga emocional de cada uno. Pero si se nota el ulular del espíritu. Más médanos, más peso, que como un fuerte torrente de viento empujara hacia atrás, y esa batalla entre lo físico, lo espiritual y la psicología juegan un papel importante. Próxima estación, el Cementerio.

Una curva más y el entripado se hace un nudo, las lágrimas ya desbordan, pero no hay que claudicar ahora ya pasando el arroyo y e ven las primeras carpas ya desde ahí se oye el repicar de las campas, el aplauso de la gente que anima y las bocinas alientan a los que ya caminan con el ultimo resabio de energía que le queda.

A los pocos metros está la iglesia y es ahí donde cayendo de bruces se deja todo el peso que los trajo hasta ahí. De repente. la alegría de cualquier peregrino se nota en los rostros cansados. Parce que la mochila con todos los sentimientos que uno lleva, las penas, los pecados, los rencores, las dudas, la desesperanza comenzara a estar más liviana. Pronto todo cansancio desaparecerá.

Es incontenible la emoción y la congoja que acompaña en ese breve pasillo hasta llegar al cetro de Ntra. Madre de la Merced. Luego de “tomar gracia” de la Virgen y de cada uno de los Santos que son los anfitriones seguidamente tomar asiento y rezar para agradecer o pedir.

Este último ritual es obligatorio pues es la fiesta de la virgen y todos los que fueron a honrarla deben “pasar primero a tomar gracia de la Madre, porque ya es un milagro que estén caminando por su tierra”.

Llegar a Aguango no es nada fácil para el que tiene fe, solo los incrédulos ostentarán otras excentricidades sacrílegas que no darán sosiego al espíritu de los impíos, más en cambio, las ampollas de los pies cansados no dolerán y el alma de los que asistieron con la fe en la Madre, recibirá gracias plenas.

 

 

 

EL PRIMER MILAGRO DE LA VIRGEN: “LEYENDA”

 

Quedan tan pocas personas que puedan contarnos esa historia, la verdadera historia, esa que manifieste cabalmente como llega la virgen al paraje, sólo quedan vestigios de lo que parece ser más una leyenda o un cuento campestre con mucho realismo.

Aguango es un lugar de geografía muy difícil, tal vez por lo mismo poco atractiva, pero la llegada de la Virgen al paraje hizo que todo cambie. Según cuenta la leyenda, un humilde hombre llamado Antonio Ortiz era encargado de un puesto en los llanos riojanos y un día le dijo el dueño del latifundio que ya no había trabajo ahí, que debía marcharse.

Con mucho pesar y con un dolor profundo por la incertidumbre y la desesperación de no saber qué hacer que pensó toda la noche y al otro día con el nombre de Dios y de la Virgen, él tenía fe en su virgencita de la Merced, salió con algunas pertenencias y las bestias que tenía en el corral.

Y partió sin rumbo dejando a la esposa, doña Mercedes Zamora, ella tenía también su protectora, la virgen de Andacollo y algunos de los niños arreglando “los arneses” todas las pertenencias junto con todos los animales de su propiedad y las que les correspondía como pago por los servicios prestados.

Durante toda la peregrinación Ortiz matizaba pensamientos y plegarias entre sollozos peticionaba con su fe puesta en la Merced. La noche se acentuaba cada vez más y los niños que le acompañaban estaban fatigados, entonces decidió descansar, pero su corazón estaba acongojado, en su cabeza como un remolino los pensamientos.

Acomodó todo de manera que pudieran descansar, cuando estaba por conciliar el sueño, Antonio elevó una plegaria a la virgen que llevaba consigo como parte de las cosas que debía trasladar. “… Madre si me ayudas a encontrar un lugar donde armar mi rancho que tenga agua yo te haré dueña del lugar, tendrás una pieza donde rezaremos y serás la reina, la patrona y celebraré fiestas en tu nombre, ayúdame a encontrar ese sitio.

Nuevamente al amanecer volvió a emprender el regreso a casa trajeron todo lo que pudieron en ese viaje solo restaba algunos animales que podría buscar luego. Suprema sorpresa se llevó cuando llegaron al “rial” del tala donde estaba la virgen, brotaba un hilito de agua que penetraba rápidamente en el suelo medanoso.

Pero la emoción fue tan grande que Ortiz cayó de rodillas al suelo y abrazó a la virgen y al mismo tiempo entre sollozos y rezos  agradecía a la Bienhechora por tan portentoso regalo.

Cuando salió de su asombro le anunció a la familia que “ésta es la tierra elegida por la Virgen para armar el puesto, las Santas que nos acompañan serán las dueñas de este lugar, algún día construiremos un templo para la Virgen de La Merced y de Andacollo”.

 

El viejo tala, testigo del milagro que recibió Ortiz de parte de la virgen

Fue así que nació este paraje riojano, que fue bendecido con las vertientes que forman los dos estanques que hay en la zona, y provee del vital líquido no solo a las personas, sino que los animales tienen a discreción. Aún hoy pueden verse los distintos puntos de floración del agua en los estanques, que llega a cada uno de los domicilios.

 

CONOCIENDO EL PAGO

Aguango es un paraje que pertenece al departamento Independencia, provincia de La Rioja, está más cerca de Valle Fértil que de otros pueblos riojanos sólo lo acompañan en la periferia otros puestos como por ejemplo al sur limita con La Troya, al oeste El Talita y Usno, al este con El Pimpollo, todos son puestos o pequeñas fincas.

Este es un lugar que por su morfología es diferente, la vegetación autóctona es escasa y la que implantaron son las menos. La tierra es medanosa y el clima es irregular, escasas precipitaciones, el viento corre permanentemente, los inviernos son crudos y los veranos fatales.

 

LA SOCIEDAD

En la actualidad viven alrededor de 17 familias conformada por niños, adultos mayores y ancianos, los jóvenes emigran ante la falta de trabajo y para obtener una mejor calidad de vida.

Las casas desde lo alto pueden verse como esparcidas, una acá la otra más allá, dándole un cariz particular al lugar. Las viviendas de antes eran de quincha (enmarañado de ramas) bajitas, como en un pozo, es decir con uno o dos escalones hacia abajo, y en la entrada un cuero a modo de cortina o puerta, para evitar el ingreso de tierra con el viento habitual.

 

Viviendas del antiguo Aguango

Luego algunas familias consiguieron un material de plástico, (bolsas) y las pusieron en las paredes. Otra vez les dieron rollos de cartón de tetrabrik y con eso cubrieron las paredes, dándole una tonalidad diferente, todas plateadas.

En aquellos años la vida era muy difícil en el pueblo, casi nadie los visitaba, solo iban algunas veces los de la Comisión a alguna reunión, pero nadie más. No había huellas, únicamente sendas que las hachaban (arreglaban) los usneros como Ramon y Laudino Ortiz, y Roque Carrizo.

La pobreza era grande, había pocos ranchos, en ese tiempo los niños usaban pantalones cortos, y las niñas polleras largas, si había mucho afecto, “la gente se quería mucho con cariño sincero, ellos (los usneros) tenían sus familias y eran también numerosas, pero traían regalos que los recibíamos con un cariño, mire que me acuerdo de esos días cuando yo era niño y con vergüenza, doblándome, arisco, me acercaba, me emociona todavía y han pasado como setenta años” comentó Ontiveros y sus ojos se empañan ante la evocación.

“Toda la vida las mujeres preparaban cosas para mandar para Aguango, se juntaban y decidían que hacer, recuerdo que la mamá, Alberta Costa, hacía ropa para bebes y pañales porque en la casa había género suave era lienzo en la que venía la harina que el papá (Antolín Calivar), traía de Jáchal, comenta Demetrio Calivar.

En este reparto de tareas, la esposa de Roque Carrizo, Ramona Mercado (95) hacía unos edredones con “retazos de prendas que les quedaban chicos a los de las casas así armaban unos acolchados”.

“Doña Manuela Ávila, esposa de Ramon Ortiz era la encargada de hacer ropa, de un pantalón grande hacían uno para los niños y también polleras pantalón para las niñas, y arreglaban otras prendas para los grandes. Eran tiempos de escasez, pero los hombres tenían un saco para vestir en los acontecimientos especiales. Doña Alberta de don Laudino sabía hacer unos bollitos de anís, junto con doña Rosario Burgoa, unos bollitos vidriados, les llamaban así porque les ponían merengue”, cuenta Calivar.

Cambió la vida de los pobladores cuando hicieron la huella, armaron el terraplén para solidificarlo un poco, así comenzaron a entrar camiones aboneros y la gente local comenzó a hacer trueque abono por materiales para la construcción y así arribó el pueblo. “El primero que entró en camioneta fue Domingo Silva, se fue por La Represa de la Punta” añade Calivar.

 

Casas del Aguango de hoy

Si hablamos de huellas, cabe destacar que ha quedado registrado en una Nota la convocatoria a una reunión a don Mauricio Pereyra quien en 1973 era jefe de Vialidad en el Valle

 

 

Documento en el que consta la invitación a una reunión a Mauricio Pereyra (quien era el Jefe de Vialidad 1973)

 

 

 

 

 

Con cada documento puede intuirse el respeto, la responsabilidad, la honestidad, el sacrificio, y la fe, que tenían estos hombres y mujeres que todo lo hacían con fervor. En aquellos tiempos era escaso el papel, por lo que el trozo que sea era usado para dejar constancia de cada movimiento financiero que se hacía.

 

 

LA ESCUELA

La comunidad está formada por el establecimiento educativo denominado Escuela Nº 296 “Fray Cayetano Rodríguez fue fundada el 13 de abril de 1960 por pedido de los vecinos de la localidad, y la primera maestra y directora fue la señorita Nélida Guardia de Ortiz.

En la actualidad los chicos que terminan la primaria se vienen al Valle a terminar la secundaria o se van a Patquia que son los lugares más cercanos donde hay otro nivel educativo, la matricula variable de 11 chicos, las maestras vienen de Patquia cuentan.

En el año 2010 en que el establecimiento cumplió las bodas de oro, con la presencia de Petronila Ontivero, directora interina, y Patricia Perea como maestra tutora, y la supervisora Graciela Venturini, hicieron los festejos.

Estuvieron presentes quienes pasaron por esas aulas maestros,  alumnos, directivos y el diputado de Valle Fértil, provincia de San Juan, Emilio Fernández, quien fuera alumno de esta escuela rural. Asimismo, compartieron el día de festejo el intendente municipal Juan de Dios Herrera, el vice intendente José Omar Corbalán, los concejales Fermín Albornoz y Raquel García, y la diputada provincial por el departamento Independencia Camila Herrera.

Quienes fundaron la escuela tuvieron que poner mucho sacrificio, como es el caso de la señorita Nélida porque “tuvieron que sortear todo tipo de dificultades para llegar a su lugar de trabajo”, y con el propósito de trabajar con la igualdad de oportunidades para todos, poniendo los esfuerzos en el futuro de los niños y las comunidades rurales como esta que están tan lejos de todo.

La señorita Nélida Guardia de Ortiz hizo una breve reseña del nacimiento de la escuela y lo manifiesta diciendo: “cuando arribé a Aguango era una tarde de abril de 1960, me recibió contenta la gente de este humilde lugar, tan primitivo, tan agreste y desolado, pero inundado de luz, serenidad y paz”, indicó.

“Llegar hasta acá era muy difícil porque no había caminos salimos desde la ciudad de La Rioja hacia Valle Fértil por Ruta 26 y desde allí, por una huella de médanos y arenales, recorrimos 30 kilómetros durante 6 horas. Traíamos el mobiliario para la escuela a fundar, que consistía en dos mesitas alargadas, 15 sillas, un pizarrón y útiles escolares”, recordó.

Aseguró que al llegar a Aguango “nos esperaba una comunidad humilde, sencilla y solidaria. Había quince niños ávidos de aprender, con el dulce candor de la inocencia, recuerdo perfectamente sus caritas tímidas y emocionadas” y agregó la señorita Nélida

“Eran Ángel y Luis Ontivero; Norberto, Aldo y Julia Quinteros; Huguito Quinteros, Victoria y Ramón Cortez; Idalinda y Rufina Ontiveros; Hugo, Elida y María Inés Díaz que desde el paraje El Talita recorrían diariamente una senda para llegar a la escuela; Mercedes, Hugo y Santiago Acosta”, dijo. “Era un grupo de niños aplicados, atentos, puntuales y respetuosos”, consideró.

Luego, recordó que “con la generosa colaboración de los vecinos logramos colocar el mástil en el centro del patio, era una vara de álamo recién cortada, y diariamente con fervor y patriotismo rendíamos el justo y sincero homenaje a nuestra bandera entonando la canción aurora, parecía que toda la comunidad estaba deseosa de cantar fuerte, fuerte con muchas ganas” agregó.

“Cerramos el predio escolar y alrededor cultivamos malvones y crisantemos. Durante dos años permanecí en este lugar, pero en aquella época no existía este edificio, era un ranchito similar al de San Francisco del Monte, aquel de San Luis donde fue maestro Sarmiento”, explicó. “Era un ranchito que brillaba con luz propia, la bella luz del saber, del honor y del amor a Dios”, añadió. Por último, consideró que mientras trabajó en esta escuela dejó “plasmado lo mejor de mi vida, de mi corazón y de mi alma” finalizó su evocación la señorita Nélida Guardia de Ortiz.

Otras de las instituciones de la localidad riojana es el puesto policial, cuyo sistema de trabajo es 15 por 15. Uno de los primeros policías que fue Adolfo Gaspar Ortiz quién contrajo nupcias con la maestra del lugar, la señorita Nélida.

Sobre la salita de primeros auxilios “fue creada en el año 1982 aproximadamente, estuvo en pleno funcionamiento durante tres o cuatro años. Luego, el gobierno de La Rioja cambió el sistema de trabajos menciona Collado”.

Solo hay atención en el mismo durante los días de las patronales donde la comisión de la iglesia eleva una nota al director del nosocomio de Petequia para que le envíen personal de la salud para el dispensario en esos días en los que habrá más gente.

LA PLACITA

 Los niños del lugar, pero también los que concurren a las fiestas disfrutan la plazoleta que fue inaugurada el 3 de julio de 2013. Este es un lugar extraordinario, por su arquitectura, ni en el Valle hay una placita como esta, cuantos barrios y espacio, pero ningún punto de recreación para los niños.

Lo que también la hace diferente es que muchas veces se ve invadida por el ganado y otros animales, tienen faroles que le da luminosidad en las noches y algunas plantas que le dan un toque de vida ya que la vegetación es escasa debido a las condiciones geográficas del paraje. También tiene bancos y los cordones de cemento demarcan el contorno de la plaza, pero están tapados por el médano que el viento trae todos los días cubriendo lentamente cada cosa que encuentra a su paso, y los juegos que son la esencia misma de este sitio recreativo.

 

 

 

 

 

Sitio en el que se realizan las vísperas, además tiene todo lo que debe tener la placita de un lugar rural.

 

 

 

TRES TEMPLOS,  DOS DUEÑAS Y UN SOLO FIN

 

EL PRIMER TEMPLO

El templo donde se guarda celosamente su historia en cada uno de los ladrillos que lo conforman, como así también en el corazón de quienes lo construyeron.

Solo tenemos el registro del “Acta de la Bendición” de la capilla de Aguango en la que casi imperceptiblemente puede leerse:

El 6 de septiembre de 1942, yo el Padre Alberto Montt, delegado el Excmo. Mons. Vicario general de la diócesis de La Rioja, Mauricio G. Navarro, Dr. Froilan Ferreyra y Reinafe bendecí la capilla que la piedad de Don José Antonio Ortiz hizo construir en la aguada de Aguango, en honor de la Santísima Virgen bajo la vocación de las Mercedes y Andacollo, siendo padrinos en el acto:

José Antonio Ortiz y Mercedes Zamora de Ortiz, Belisario Gómez, Artemio Miranda y Aparicia Valdez de Miranda, Genuario Quintero y Ramona Torres, Paulino Antonio Ortiz, Demetrio Agüero, Benancio Ontivero, Ramon Ortiz, Máximo Ontivero, y Camila Páez.

Para que conste lo firmo con mi propia mano.

Fr. Alberto M. Montt – Franciscano.

Aguango, 6 de septiembre de 1942.

 

EL SEGUNDO TEMPLO

 

El segundo Templo que se construye fue con mucho sacrificio consta en las actas que los residentes, hombres y mujeres de comunidades aledañas se reunían con el objetivo de hacer la casa de Ntra. Sra. de la Merced y de Andacollo como versan los textos oficiales con data del año 1954 aproximadamente.

Cuyos constructores fueron Don Nicolás que se dedicaba además a cortar los adobes y Don Serafín Diaz (hermanos) y otros trabajos los hizo Don Raúl Díaz.

El templo guarda celosamente su historia en cada uno de los adobes (o ladrillos) que lo conforman como asi también en el corazón de quienes lo construyeron; le pusieron mucho empeño, muchas horas de viajes a caballo y muchas reuniones en Usno, en Aguango, o en la Villa.

Además, muchas contribuciones se pedían a los devotos (por nota y con la debida autorización de la comisión con fecha enero 30 de 1950 y hay pruebas de años anteriores inclusive) para lograr el objetivo, la gente colaboraba con lo poco que tenía con un peso, cinco o diez en “moneda nacional” como versan las actas de la época. Tanto es el compromiso que asumieron que todo quedaba redactado en actas, todo se entregaba con acuse de recibo, en el papel que fuere, dado que en la época era muy escaso, pero la responsabilidad financiera estaba siempre presente.

Cabe destacar que no hay indicios concretos hasta que año el templo llevo las denominaciones de ambas patronas del lugar, como indican los siguientes registros:

 

 

 

Plano encontrado dentro de la documentación consultada, no sabemos a cuál

templo pertenece por que no figuran fechas.

 

 

 

 

 

Documento  en donde constata que en la reunión del día 30 de agosto de 1954, en Aguango se le comunica al Sr. Pte. de la capilla de Aguango de Nuestra Sra. de la Merced le pide a dicha comisión que nombre al sr. Antonio Pascual Fernández para que lo represente en cuanto sea necesario y también que se represente al vicepresidente. 1ª Venancio Ontiveros que se nombre al Sr. Ezequiel Corzo que el dirigirá el trabajo en la Capilla en donde se le pagará 30 pesos por los trabajos en la Capilla.

 

 

 

 

 

De acuerdo al material de archivos consultado se puede determinar que tenía otra denominación el templo, pues lo nombran Parroquia Ntra. Sra. la Merced y Andacollo.

Muchas personas colaboraban con la construcción del templo hay registros de eso, tal es así que hay incluso algunas listas de compras y de premios.

 

El tercer templo

 

El templo ya tenía el techo que no servía para nada, la chapa, los listones que le habían puesto allá por el año ’50, la estructura no estaba en condiciones de soportar un techo resistente. Eso que lo habían construido en la época en que fue presidente Hermes Gallardo y el vice Agustín Cortéz estaba en la comisión esa vez con Luis Ontivero.

Según relata Diego Collado, “un muchacho que conocía un arquitecto, le pidió asesoramiento acerca de cómo podían hacer para cambiarle el techo a la iglesia conservando lo más que se pudiera y dijo que debían hacer un encadenado para darle más firmeza y así cambiarle el techo, que es lo que peor estaba”.

Quedando remodelado  el templo que aún hoy conocemos, con la ampliación pertinente que se puede distinguir en la foto.

 

 

Las festividades

En muchos hogares campestres sobre todo los más humildes preparaban el mejor becerro, el cabrito más gordo, el pavo más rico, el atuendo más bonito para concurrir a las Fiestas de la virgen de Aguango, dado que para muchos es toda la diversión del año. Todo lo mejor era destinado para esa fecha. Los entrevistados coinciden en que es la fiesta popular más multitudinaria y de la región.

Otros dirán se acerca septiembre y no tengo plata para ir a Aguango, o no encuentran el caballo, no pillan el novillo que estaba destinado a la venta para tener plata para ese entonces.

 

 

Los alféreces que llegaban a honrar a la Virgen en el Aguango antiguo (al fondo la escuela).

 

 

 

 

 

 

 

Todo esto encontraba solución casi mágicamente, y andaban bien en los rieles normales inexplicablemente esos inconvenientes que se avizoraban, “hacia un tiempo que estaba con el pie enfermo, no tenía un peso y sin trabajo, yo pensaba ¿Qué podré hacer para tener plata para esos días?.”

“Al tiempito llegó el ingeniero que iba a construir el pasante del rio y me pidió que le buscara gente para que le juntara piedra y para la obra. Los demás trabajaban y yo no podía”.

“El viernes a la mañana pasó el ingeniero y me pago por buscarle la gente y me preguntó porqué no había vuelto, que el lunes fuera de sereno, yo no podía creer que ya tuviera plata para ir a la fiesta”, cuenta Rosier Calivar.

Este es uno de los tantos testimonios que hay de este tipo, Roberto Brizuela cuenta “para esa fecha ojalá sea a última hora uno tiene plata, aunque sea lo mínimo, una vez a mí no me pagaban y no tenía nada de plata, y se escuchaba los autos que se iban para la última noche de novena”.

“Dejé de pensar en eso y me concentré de nuevo en mi trabajo, en eso me hablan y me dicen que iba a pagarme un trabajo que hacía mucho me lo bebían y por el retraso me daba un extra. Imagínate me llegó el alma al cuerpo, le dije a mi señora que prepare las cosas y al nene hasta que yo busque quien nos lleve a Aguango. Tuvimos plata para lo que necesitábamos ese día y fuimos y la pasamos bien” manifiesta Roberto.

Para septiembre todos planifican con el fin de tener los recursos para asistir, las cuentas son canceladas, los jefes ya saben que en esa fecha el ausentismo es mayor. La situación es similar en los establecimientos escolares con horarios nocturnos, es más ni los eventos que haya en Valle Fértil tienen convocatoria.

 

No queda nadie en el pueblo, en sentido figurado, todos se fueron a Aguango. Otrora “estas festividades tenían “mala fama” y muchos no concurrían por ese motivo, con el paso del tiempo hubo un gran cambio y todo fue diferente” dijo Diego Collado.

Uno de los grandes cambios que hubo fue cuando llega la electricidad allá por julio del 2013, durante intendencia de Juan Herrera y en Valle Fértil era el intendente Francisco Elizondo, quien compartió la alegría de la inauguración de la obra con el pueblo de Aguango.

“Esta comunidad está más cerca del Valle que de los otros sitios riojanos, pues por eso se sienten la hermandad que hay entre los pueblos, por eso siempre que se presenta una oportunidad como esta invitamos a las autoridades que nos acompañen, y muchas veces les pedimos colaboración y nos ayudan mucho” expresó Collado.

Esto sucedió el 3 de julio de 2013, durante la gobernación de Beder Herrera, el tendido de 33 kilómetros de electrificación rural para la localidad de Aguango.  Parte de las actividades que desarrolló el gobernador en esa oportunidad en el paraje riojano fueron, en primera instancia observar los avances de obra de diferentes conjuntos habitacionales, donde inauguró oficialmente la apertura de un nuevo tramo de empalme desde San Isidro hasta Aguango, y la importante obra de electrificación rural que redundó en una considerable mejorara en la calidad de las familias de Aguango.

En la oportunidad, también se hizo entrega de fondos para diferentes entidades, entre ellas, una orden de compra para la adquisición de 50 bolsas de cemento destinadas a la refacción de la capilla, cinco mil pesos para la construcción de una cocina en la escuela del lugar y también estufas , una orden de compra para la adquisición de materiales destinados a la refacción del destacamento policial la localidad.

 

ELECTRIFICACIÓN

Este es el anhelo más esperado por parte de los pobladores, pero también de los que concurren a las patronales, obviamente que también lo era para la comisión de la iglesia.

Debido a que “por fin iban a dejar de padecer con los generadores, como sucedió en años anteriores y también se iba a poder adquirir freezer, como otras comodidades para trabajar mejor” subrayó Collado.

Tal es así que en la actualidad la cocina esta super equipada, con los electrodomésticos necesarios para freír pasteles, hornos eléctricos, sobadoras, etc.

Una de las prioridades que tiene la comisión “es brindarle a la gente que trabaja todas las comodidades necesarias para que trabajen contentos, esto se logró cuando llego la electricidad” cuenta Diego “Chispilla”.

Además, agrego el hacendado aguanguero que “parte de las tareas que se llevaron a cabo para lograr la electrificación fue que desde el paraje Represa La Punta, se ingresó con una línea con el fin de ir tomando a cada paraje intermedio hasta llegar a nuestra localidad”.

En total se realizaron 33 kilómetros de tendido eléctrico, se conectaron cinco transformadores (subestaciones transformadoras) de 220 volt. que es la tensión de uso domiciliario. Además, se efectuó la red para cada una de las casas, y se colocó el alumbrado público.

El desarrollo de la obra demandó aproximadamente diez meses de duración, por la necesidad de realizar el nuevo camino. Con los materiales que aporta el programa de Electrificación Rural, mano de obra y movilización equipos de mediano y gran porte.

Inauguran la dotación de electricidad al lugar

 

 EL CAMINO Y SU NUEVO TRAYECTO

Como complemento de la obra de electrificación rural, se concretó la apertura de un nuevo tramo de empalme, entre los parajes San Isidro y Aguango, mejorando la vía de comunicación con la Villa Cabecera departamental.

Para esto se realizó un nuevo trazado paralelo al del tendido de electrificación, con nuevo enripiado, puntal, y cortando bordos de médanos que trajo complicaciones extra al desarrollo de la obra.

Este camino mejora la vía de comunicación directa con Patquia, cabecera del departamento Independencia. Además, el desarrollo de la obra vial permitió ahorrar más dos kilómetros de camino y de tendido eléctrico.
De esta manera se logró un camino nuevo que mejora el acceso al paraje Aguango.

El intendente de Patquia Armando Muñoz por medio de un decreto autoriza solo a la comisión de vender y a los vendedores ambulantes se les solicita una colaboración; “Los primeros 4 años se iban con las ventas los vendedores, pero teníamos el apoyo de la policía y la municipalidad para evitar inconvenientes.

Además, Collado agrega “no teníamos un peso, y me eche muchos enemigos al querer hacer cumplir lo decretado”.

Así comenzaron a trabajar y a recaudar fondos “hacíamos fuego bajo de las talas en el fogoncito fritábamos los pasteles y los fríos que pasábamos todos los que trabajábamos fueron muchos”, indicó Collado.

Como casi siempre sucede, tuvieron que poner de su bolsillo muchas veces o utilizar recursos propios para lograr el bien común, por ejemplo, como cuenta Diego  “con el camión acarreaba sillas, mesas todo era poco, se hacía buena plata”

Lo primero que se hizo fue la cantina Jorge “Chitaro” Silva era el albañil, y se puso manos a la obra “hizo el bañito, después un fogón al lado de la cantina.” Además, recuerda Collado las peripecias que sortearon diciendo: “no teníamos freezer, así que comprábamos barras de hielo y las enterrábamos en un tacho con viruta esto no nos daba resultado”.

“Empezamos a trabajar duro y se fue agrandando todo y compramos lo que necesitábamos, todo con el valioso aporte de los que concurrían a las fiestas cada año” añadió.

Recuerda Diego con una sonrisa cargada de nostalgia, pero con la satisfacción del deber cumplido “en ese entonces se compró un grupo electrógeno al hijo de Albornos y se rompió en medio de la fiesta, menos mal que tenían las lamparas listas, después nos prestaron uno del municipio, también se rompió.

Buscaron otro que “estuvo funcionando en Baldes del Rosario y se fundió gastaba más aceite que nafta no sirvió más, nos prestaron otro que estaba en el Valle de la Luna, para salir del paso” cuenta Collado.

Agrega Diego Chispilla “nos fuimos a Mendoza y de ahí dejamos de sufrir compramos un grupo y los freezer. Una vez nos tocó 4 días de temporal y esa experiencia nos condujo a hacer los refugios”.

A medida que ingresaban divisas a las arcas de la Virgen comenzaron a hacer otros con piso y otros con más privacidad. Los refugios son casi 30, y 3 habitaciones tipo departamentos para alquiler.

Otra característica que acostumbran en Aguango, es que en una cartelera se pone a consideración de la gente lo que se hace, se rinde cuentas, en que se invierte el dinero, esto se publica el día de la fiesta, subraya Collado.

Una particularidad que tiene esta comisión es que “hace muchos años los vecinos firmaron un acta donde ceden los derechos de los terrenos a la Virgen para que se hicieran todo lo necesario para ella, ese gran gesto lo tuvieron, Don Nicolás y Doña América Vega, Don Benancio Ontiveros, son algunos de los que vivían en aquellos años y firmaron la entrega de ese derecho a la Virgen como dueña de las tierras de Aguango», cuenta Carlos Burgoa.

 

LAS PATRONALES, TODO CAMBIA

CONTINUARÁ…

 

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