CAMBIOS ACELERADOS /// ¿Los seres humanos somos conscientes de lo que nos sucede?

Vivimos en un entorno fuertemente acelerado por la tecnología, una sociedad digital o digitalizada, y esto está trayendo y traerá consecuencias en todos los ámbitos de nuestras vidas a una velocidad tal que las hace difícil de prever.

La velocidad y la aceleración son características del entorno, pero también lo son ciertos cambios de paradigma y disrupción en diversos sectores, transformaciones en el comportamiento de las personas en lo individual y en lo colectivo respecto a lo que era normal hace pocos años y no digamos respecto a generaciones anteriores.

El auge y caída de empresas con aparición en escena de nuevos modelos y nuevas reglas de negocio.

Parece claro que muchos de estos cambios son facilitados por un crecimiento exponencial de algunas tecnologías, o mejor dicho, de convergencia de algunas tecnologías, que están irrumpiendo en nuestro día a día en la sociedad digital de forma imparable. Detrás de este entorno acelerado se encuentran conceptos que no hace mucho eran objeto más de ciencia ficción que tecnologías reales, o que simplemente no existían.

Hablamos de cosas tan distintas como la biotecnología, la robótica, la inteligencia artificial, el Internet de las cosas, el big data, las impresoras 3D, los algoritmos blockchain, los coches autónomos o la realidad virtual. El impacto en nuestra sociedad, por ejemplo, en el mercado laboral es y será enorme e inimaginable.

 

También está generando nuevas situaciones o nuevos conceptos como las fake news o la posverdad o las diferentes enfermedades tecnológicas, como la nomofóbia y nuevos riesgos de acoso o de odio amplificados por la sobreexposición a las redes.

 

Todo este crecimiento exponencial tiene necesariamente que tener un impacto en la educación y en el sistema educativo a corto, medio y largo plazo, en su gestión, en el proceso enseñanza-aprendizaje, en el currículo educativo, en los formatos, en las competencias de los estudiantes, en los docentes y en el perfil de los alumnos digitales.

Si imaginamos un futuro de una sociedad digital robotizada y en cambio constante, surgen preguntas sobre la función de la educación en la sociedad, el tipo de ciudadanos digitales que queremos y debemos formar y qué conocimientos, qué competencias o incluso qué valores debemos incluir en los currículos educativos.

Por otro lado, todo este entorno puede traer consigo elementos de riesgo para la sociedad. Si se produce pérdida o transformación de puestos de trabajo y la riqueza y el control de los datos se halla concentrada en unos pocos, hay muchas posibilidades de aumentar también exponencialmente la brecha digital y las desigualdades económicas.

Hay quien habla de un futuro poscapitalista y los escenarios que nos presentan los futuristas se encuentran entre dos extremos: el primero, una tecno-utopía, un paraíso del conocimiento y la automatización en la que el desarrollo tecnológico es bueno y el segundo, una distopía neofeudal o liberalismo extremo que provoca un cataclismo social.

Debemos buscar y crear un camino intermedio en la sociedad digital, para lograr sociedades maduras, que se basen en la moral, formando ciudadanos respetuosos y responsables, con las nuevas capacidades  adquiridas en esta nueva era digital, lo cual se obtendrá a través de la  educación .

Fuente: https://elvisitantedigital.com/

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