De la niñez en un country a la Cancillería peronista: los proyectos «sin grieta» de Paula Vázquez

Patricia Kolesnicov

Patricia Kolesnicov

13/01/2022 17:29

Actualizado al 13/01/2022 17:29

"Realmente, no es un problema para mí", va a decir Paula Vázquez en un rato, cuando le pregunte si la grieta va a definir su trabajo. Y sabe por qué lo dice. Es que esta mujer que nació en Pilar en 1984 desde octubre está a cargo de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería. El organismo responsable de lo que el país muestra en una vidriera internacional como la Bienal de Arte de Venecia.

No es lo único, claro. La Dirección de Asuntos Culturales –DiCul en el ambiente– se ocupa también del envío del país y la Feria del Libro de Frankfurt, el mayor encuentro editorial del planeta. Y de lo que se hace en Cultura en todas las embajadas. ¿Qué imagen del país se da? ¿Qué artistas se muestran? ¿Alguno se excluye por razones que no son artísticas?

Hay antecedentes: en 2010, cuando el país fue Invitado de Honor, Jorge Asís, Beatriz Sarlo y Martín Caparrós denunciaron haber quedado afuera. Y el diario francés Le Nouvel Observateur escribió un artículo que tituló "Feria del Libro: los opositores argentinos no van a ir a París".

Lata peinada, la librería en España de Paula Vázquez.

Lata peinada, la librería en España de Paula Vázquez.

¿Cómo será ahora con Vázquez, que conversa con Clarín en su oficina del edificio de Cancillería, con una foto de Eva Perón y un ejemplar del libro Perón mediante sobre el escritorio? Ella dice que ese problema no existe. Porque es quien es.

"No lo tengo ni considerado. Quizás por una cuestión de formación personal, de camino biográfico. Yo crecí en Highland Park Country Club, fui a un colegio que se llama Wellspring School", dice y sonríe.

¿Es un dato? Puede ser: un recorrido rápido por inmobiliarias en Internet muestra que una casa en ese barrio privado puede costar 390, 575, más de un millón de dólares. Vázquez es una militante peronista –fue concejala en Pilar y Jefa de Gabinete en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires– que no oculta su origen acomodado.

"Socialmente tengo amigos y amigas con distintas formas de pensamiento", dice Vázquez.

–O sea, podrías llevar a opositores como Marcelo Birmajer y Santiago Kovadloff.

–Sí, podría llevar a quien sea que piense que va a ser un gran envío para Argentina, por los motivos que sean.

–¿Cómo se convirtió la chica de Highland Park Country Club en una militante peronista?

–…

–¿Te peleaste con papá?

–Eso es lo obvio, ¿no? Y por supuesto que hay como una raíz. De hecho, tengo un chisme, que mi padre me llama cuando salgo en Clarín, así que esto será ocasión de recibir un llamado telefónico quizás. Bueno, hay algo de eso. Mi padre está muy lejos de mis posiciones, sin embargo, es un tipo con una sensibilidad social importante.

Hasta ahora, Paula Vázquez era conocida en el ambiente cultural, sobre todo, como librera. Es socia de Lata Peinada, una librería con sede en Barcelona y una sucursal en Madrid, que también organiza un concurso literario y funciona como centro cultural.

Lata Peinada se ocupa, sobre todo, de literatura latinoamericana. "Si buscás a ese poeta peruano que editó 500, 600 ejemplares, ese es el lugar", decía a Clarín hace unos días otro librero argentino en España.

Esa experiencia en el exterior –iba y volvía, en 2021 estuvo cinco meses en España– tal vez haya hecho que pensaran en ella para un puesto por el que hasta ahora pasaron sin mayor relevancia el músico Juan Falú y, como interino, el periodista Martín Granovsky.

Pero que, hasta septiembre de 2020 había ocupado hasta septiembre de 2020, el experimentado diplomático –y curador– Sergio Baur, hoy embajador en Finlandia. Y antes, el coreógrafo Mauricio Wainrot.

–¿Cómo llegás a la militancia?

–La literatura fue lo más constante que tuve siempre. En el secundario no puedo decir que haya tenido militancia política, porque era un colegio en que, por ejemplo, no fui abanderada porque hice un acto conmemorando los 25 años del golpe. Era un colegio chiquito, de perfil súper empresario. Empecé a militar en la Facultad de Derecho.

Vázquez estudió Derecho hasta 2007 y En 2008 se fue a España a hacer un Master en Sociología Jurídico Penal en la Universitat de Barcelona y la especialización en Derecho Penal en la Universidad de Salamanca. En 2017 ganó una banca como Concejala en Pilar.

Paula Vázquez, escritora y editora. Foto Télam

Paula Vázquez, escritora y editora. Foto Télam

Planes para la cultura argentina en el exterior

Claro que con su pasado ahora Paula Vázquez tiene que hacer un futuro en Cancillería. Y su trabajo es mostrar la cultura del país.

–¿Tu experiencia de librera en otro país incluyó en que te eligieran?

–Sí, sin dudas. Desde algún lugar, porque si bien yo milito en política hace mucho, ahí mi trabajo siempre estuvo muy asociado a mi perfil de abogada. Después me fui inclinando hacia la gestión en la cultura, pero en el mundo privado. Así fue la apertura por ejemplo de Lata Peinada.​ Que tiene el foco muy puesto en la literatura latinoamericana y, dentro de la literatura latinoamericana, en las editoriales independientes.

–¿Por qué?

–En primer lugar, por interés personal, mío y de mi socio, que creemos que lo más potente de la literatura latinoamericana en los últimos 20 años sucede en las editoriales independientes. En Argentina es muy destacado. Hay editoriales con las que tuvimos que hacer un trabajo artesanal, porque no tienen distribución en Europa. Y lo que fuimos haciendo fue construir canales de distribución propios, importando desde España de forma privada.

–Eso ya te dio una perspectiva…

–Me empecé a encontrar con las dificultades del sector y también con sus posibilidades. Entonces, naturalmente, a mis amigos, amigas, en distintos lugares de la gestión pública les empecé a insistir con che, hagamos algo con tal cosa, con tal otra.

–¿Como qué?

–Sobre todo los canales de exportación del mercado del libro. Porque yo tengo la mirada, como eventual clienta de la Argentina desde España, de cómo eso funciona y puede crecer. Estoy segura de que si esos mismos libros que llevo estuvieran en otras librerías de España, les iría bien también. Porque la literatura argentina es reconocida a nivel mundial.

–¿Qué idea hay afuera de la cultura argentina?

–Qué difícil. Te puedo decir en España. Desde el punto de vista del mundo literario, tenemos una imagen muy rica, muy potente, muy destacada. Muchos editores y editoras quieren hacer cosas relacionadas a la literatura argentina. Ahora soy jurado del Premio Alfaguara porque eligieron a Lata Peinada para el lugar, eso me da la pauta de que hay un interés por la literatura latinoamericana, por la literatura argentina, en particular.

–¿Qué tiene que hacer la cultura argentina afuera?

–Lo que estoy pensando, para salir del mundo editorial, por ahí apunta a cosas como la elección para Venecia de Mónica Heller, una artista contemporánea. Como decir "esto también puede ser la Argentina". O "esto es la Argentina", porque ya ni siquiera es un potencial, es algo que tenemos.

–¿Y no es lo que se suele ver?

–Nosotros acá estamos a cargo de la programación cultural de las embajadas, entonces, hay una tendencia a que se valore mucho el tango, por supuesto.

–Es algo que se pide.

–Mucho. Es algo que tenemos, está establecido. En 2021 celebramos los 100 años de Astor Piazzolla: fue un éxito en todos lados. Pero también en 2020 el chamamé fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Bueno, ¿qué más por ahí? El tango sigue siendo contemporáneo, pero ya tenemos eso, ya tenemos ese desarrollo, ese camino, el terreno ganado.

–Abrir a otras cosas.

–Exactamente, no lo que ya está solidificado como la esencia de la argentinidad. Vos me preguntabas qué se mira desde afuera. Lo de siempre: fútbol, Maradona y tango, eso es un poco así. ¿Qué más tenemos para ofrecer? Un montón de cosas. Estamos trabajando para potenciar la idea de la cultura como industria. Para potenciar la cultura no solamente desde el punto de vista de la promoción sino también un motor para el impulso de la economía argentina. Las llamadas economías naranjas.

–¿En qué estás pensando, por ejemplo?

–En nada muy extraordinario. En el cine, donde tenemos un gran desarrollo y es muy valorado afuera. Desde ahí hasta el desarrollo de videojuegos, que es algo que está creciendo muchísimo en el último tiempo. O las artesanías, un universo que profesionalizado puede generar divisas para el país. Hicimos actividades para capacitar a nuestros agregados culturales y comerciales para que sean los promotores.

–¿En concreto?

–Una plataforma con el catálogo de los bienes culturales exportables. Tenemos el Programa Sur, que financia traducciones de autores argentinos a otros idiomas. Y a eso se sumó un programa nuevo, que se llama Argentina Key Titles, que es una selección de 30 títulos. Es un catálogo que viaja a todas las ferias internacionales, independientemente de si los autores pueden ir o no.

–¿Y qué harán los agregados culturales?

–Tienen que salir a buscar las editoriales en cada uno de los países para que las editoriales extranjeras conozcan el programa y sepan que pueden pedir una subvención para producir un libro de un autor argentino o de una autora. La misión es que el año que viene en vez de 160 haya el doble de pedidos. A ver, yo sé que a Claudia Piñeiro, por ejemplo, la van a pedir siempre.

–O a Mariana Enriquez.

–Claro. Si piden una subvención para traducir a Mariana Enríquez y el Estado argentino no la da, la van a traducir igual, porque le interesa al mercado. O sea: no voy a privar a Mariana Enriquez de la difusión fronteras afuera. Pero ese dinero lo puedo adjudicar a otro que sé que no van a pedir. La función del Estado es compensar al mercado.

–Antes hablábamos de escritores que pueden representar al país. En la Feria de Frankfurt, por ejemplo, que es la más importante del mundo. ¿Hay ideas?

–Frankfurt hace una demanda de lo que la organización quiere que viaje de la Argentina. Entonces, sobre eso tengo que oponer una primera resistencia, decir "bueno, no, yo también quiero proponer". Este año Frankfurt es una gran oportunidad, estamos pensando en cómo ampliar la presencia argentina. Porque España es país invitado de honor, entonces el español va a estar como prioritario, como mercado. Tenemos que ir a disputar algo de eso, a ver qué nos podemos traer para acá.

Modernos en Venecia

A poco de asumir, por ejemplo, se eligió quién representaría a la Argentina en la Bienal de Venecia, que arranca en abril. Como es un encuentro de primerísimo nivel, la tendencia es enviar artistas más o menos consagrados. Este año fue una sorpresa: el jurado se inclinó por a una artista emergente, Mónica Heller. Que hace videoarte experimental.

–Cuando llegaste, la decisión sobre Venecia era inminente.

–Ya estaban publicadas las bases y fue lo primero a lo que tuve que dedicarme. Cuando cerró el plazo a convocatorias estuvimos con los jurados, con los que ya habíamos ido trabajando un poco. Teníamos una especie de archivo en la nube, donde todos podíamos ir viendo lo que llegaba. Unas planillas para ir anotando observaciones. Así que nos juntamos un fin de semana y se decidió.

Paula Vázquez nació en 1984 y creció en Pilar. Foto Juano Tesone.

Paula Vázquez nació en 1984 y creció en Pilar. Foto Juano Tesone.

–A veces se piensa que Venecia es una consagración, que está al final, no al principio.

–Sí, existe esa idea. Pero no necesariamente tiene que ser así. Cuando fue Leandro Erlich, por ejemplo, él tenía veintipico de años y fue un empujón muy importante para su carrera. También pasa que al concurso se presentan artistas consagrados, con una trayectoria, con un reconocimiento y quizás los más jóvenes se animan menos.

–Es que el envío es un mensaje de un país. ¿Qué está diciendo Argentina con esto?

–En primer lugar, pensamos que la propuestas de curaduría de Venecia en general este año –"La leche de los sueños" será el lema– es algo muy representativo de la época. Las posibilidades de transformación, de autotransformación. En vez de una disyuntiva entre el mundo natural y el de los seres humanos, una unión.

–¿Es decir?

–Como lo que puso en crisis la pandemia. Podemos pensar, en relación a la pandemia, cierta crisis del sistema, de este modo particular de explotación de la naturaleza. Sobre todo, este modelo en que la civilización, lo humano está desprendido del mundo natural.

–Y, a la vez, las pantallas.

-Justamente, las pantallas tienen que ver con la propuesta de Mónica Heller. Mónica hace instalaciones en 3D, son instalaciones en video, en pantalla. Pero no es la típica pantalla vertical plana, sino que tiene una imagen 3D y además hay otras pantallas montadas en esferas, que simulan globos oculares. Hay una especie de hibridación entre el mundo humano y el post humano.

–El envío iría en sintonía con lo que pedía Venecia.

–Cuando nos encontramos con la propuesta de Mónica quedaba bastante claro que era cercano. Y cuando vimos que era alguien que no había tenido tanta trayectoria en envíos internacionales, no nos pareció un obstáculo. No nos parecía que fuera un requisito sine qua non a cumplir que fuese una cosa consagratoria llegar a Venecia.

–¿Entonces, cuál es el mensaje?

–Que este artista, por su proyecto, por estas condiciones en las que estamos en el mundo, puede representar muy bien a la Argentina. Esto también puede ser la Argentina.

PK

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