El legado del presidente Menem

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Eduardo Menem

Eduardo Menem

23/02/2021 6:29

Actualizado al 23/02/2021 6:29

Frente a la feroz campaña de demonización que sufrió en vida el presidente Menem y que sigue aún después de su muerte, quiero hacer algunas precisiones puntuales en resguardo de la verdad histórica basada en datos reales.

Carlos S. Menem llegó a la Presidencia de la Nación luego de una intensa y ardua trayectoria política, habiendo sido elegido tres veces Gobernador de La Rioja, militando siempre en el peronismo.

A raíz de esa militancia inclaudicable actuando en defensa del gobierno justicialista, fue perseguido y encarcelado por la dictadura militar durante 5 años, transitando por la prisión en barcos, el penal militar de Magdalena y su confinamiento en la localidad de Las Lomitas, todo lo cual no hizo mella en sus ideas políticas ni en su espíritu de paz, ya que nunca manifestó rencores ni odios, actitud que mantuvo durante toda su vida, aun frente a los agravios y ataques más tremendos.

Después de ganar la elección interna más democrática e importante en la historia del peronismo y luego la elección general, tuvo que asumir como Presidente de la Nación 6 meses antes del plazo legal por renuncia del gobierno anterior, en medio de un caos económico y social y con una hiperinflación del 196 % en el mes de julio de 1989, totalizando el 4.923% durante el último año de la gestión precedente.

Al finalizar su mandato en 1999, también había concluido con ese flagelo, el que lamentablemente resurgió por la errónea política de gobiernos posteriores y actualmente sigue amenazando el futuro de los argentinos, pese a ser insignificante frente a la que tuvo que enfrentar y derrotar el Presidente Menem.

En base a una política de reformas profundas del Estado y de la economía, anticipada en la plataforma electoral partidaria, produjo cambios fundamentales en la estructura estatal y de la economía, lo que posibilitó no sólo la estabilidad económica del país sino un crecimiento sin precedentes recientes, como lo revela el incremento del PBI que alcanzó al 48% en la década. Además como se consignó en la nota del diario Clarín del 10/10/2016, el gobierno del Presidente Menem fue el que tuvo el índice de pobreza más bajo. Agregamos que había descendido del 47% en 1989 a 26% en 1999.

Por razones de espacio consignaré solo algunos de los datos sobre los resultados del gobierno del Presidente Menem, extraídos de fuentes y publicaciones oficiales y privadas, que sirven para demostrar la falacia de los detractores: El PBI interno per cápita creció un 31%, siendo el tercero más importante de nuestra historia, solo superado por las décadas 1880-1890 y 1910-1920; el PBI industrial creció 36% y las exportaciones industriales el 119%. La inversión en maquinaria y equipo aumentó un 361,8% y la construcción un 141%. La producción de petróleo se incrementó de 27 a 46 millones de metros cúbicos, la de gas natural de 18 a 30 millones de metros cúbicos y la energía eléctrica de 46,4 a 73,2 millones de Mwh., mientras que la de cereales y oleaginosas creció de 26 a 59 millones de toneladas. Los teléfonos de línea se incrementaron de 3 a 7 millones y los celulares de 15.000 a 3.800.000 unidades.

Además se radicaron grandes empresas como General Motors y Toyota que junto con otras fábricas afines se constituyeron en importantes fuentes laborales Por otra parte corresponde señalar que durante la década de los 90 se concretaron una gran cantidad de obras públicas, citándose a título de ejemplo entre muchas otras, el puente Rosario-Victoria, la instalación de las 18 primeras turbinas de Yacyretá, el aeropuerto internacional de Tierra del Fuego, la Autopista Buenos Aires-La Plata, los complejos penitenciarios de Ezeiza y Marcos Paz, el acueducto Lago Muster- Comodoro Rivadavia, el puente internacional Santo Tomé- Sao Borja, , la urbanización de Puerto Madero, los accesos a la Capital Federal, la terminación de la Biblioteca Nacional luego de 30 años de demora, etc. El dragado del Río Paraná, cuya profundidad fue llevada de 18 a 36 pies, el más grande de la historia a nivel mundial, posibilitó que por esa hidrovía saliera el 80% de la producción de granos, instalándose más de 20 grandes plantas procesadoras de soja con silos y puertos propios, convirtiendo al Gran Rosario en la mayor concentración mundial de proteínas y aceites vegetales (Héctor Huergo, Clarín del 2/9/2020, página 42) Al margen de los resultados económicos y de otros que sería largo enumerar en materia de política exterior, energética, científica, sanitaria, cultural, etc., quiero destacar el legado del Presidente Menem en su concepción de la política como un medio para solucionar los conflictos, no para crearlos.

Su apuesta permanente al diálogo y al consenso, respetando siempre a los que pensaban distinto y que nunca consideró como enemigos, fueron su conducta invariable, lo que posibilitó que en 1994 se concretara la reforma constitucional más importante, legítima y democrática de la historia institucional de nuestro país.

La libertad de prensa, fortalecida por la privatización de radios y canales de televisión, la eliminación del delito de desacato y de las famosas listas negras que impedían el acceso a los medios de algunas personas, fueros hitos fundamentales en la gestión del Presidente Menem.

Al despedirme en una tarde fría y lluviosa de agosto de 1978 en los pasillos de la tétrica cárcel militar de Magdalena y al advertir mi angustia por su destino incierto me dijo textualmente: “No te preocupes Eduardo, saldré de aquí y seré Presidente de la Nación”. Esa profunda fe y sus convicciones sobre la forma civilizada y democrática de hacer política y su deseo de reconciliar a los argentinos, configuraron la impronta de su trayectoria y su legado.

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