El mágico Camino de los Sueños: Un encuentro con el otro y con uno mismo

Te llevaré a conocer un lugar desde dónde tomaré un trozo de la luna, la envolveré entre nubecillas para aromatizarla con salvia, chinchil, tomillo, cactus y aire puro, con una fina nota de tierra húmeda, para regalártelo. Todo eso atadito con una faja de pasto coirón.

 

 

 

Todo huele a naturaleza inmaculada, la mente y el espíritu puede volar tan alto que si te descuidas un poco los cóndores pueden llevártela más arriba todavía, allá donde parece que está Dios.

Y valla si es que está cerquita Dios, porque para vivir toda una vida en esas lejanías, sabiéndose, inconscientemente, marionetas del Creador, porque era el único que podía tirar una soga cuando la desesperación apretaba.

Un lugar, de ensueño, verdaderamente mágico.

Hoy conoceremos EL MÁGICO CAMINO DE LOS SUEÑOS, un encuentro con el otro y con uno mismo.

 

Dicen que todos los caminos conducen a Roma, yo diría, todos los caminos conducen a los sueños, hay que aventurarse a vivirlos y hacerlos realidad.

Este camino tiene en su nombre la palabra SUEÑOS:

Sueños de quienes murieron con la esperanza de que se hiciera el camino.

Sueños de quienes venían al mundo llegara bien, porque estaba lejos el auxilio.

Sueños de quienes iban al encuentro de sus primeros alumnos.

Sueños de quién dejaba todo en la ciudad y llegaba a cuidar de la salud de los pobladores.

Sueños de quienes gobernaban o querían hacerlo para concretarlos.

Sueños de quienes cabalgaban 9 horas, cargando y descargando lo que compraban.

Sueños de ese hombre sexagenario que ponía en su camioneta las pertenencias de otros y las acercaba hasta dónde el camino le permitía. O también, hasta donde los “fierros” lo dejaban varado y a sacar el vehículo como pudiera.

Sueños de los que en moto zigzagueaban rocas enormes para llegar.

Sueños de quienes vivieron y aún lo hacen esperando tener en el patio de sus casas a un puñado de camionetas.

Sueños de quién devoraba cerros tras cerros con la máquina para trazarlo.

Sueños de quienes con mucho sudor y a pala y pico trabajaban en el Mágico Camino de los Sueños.

Sueños de quienes “lo tranquearon” firmaron, gestionaron e hicieron del sueño de muchos su propio sueño, y lo puede ver convertido en realidad.

Sueños tuyos, sueños míos, sueños nuestros.

 

Te aseguro que el corazón te latera muy fuerte, porque a medida que vayamos adentrándonos entre quebradas, cuestas y ríos, vamos subiendo por este camino de cornisa a más de 2000 msnm.

Iremos en la camioneta porque es 4×4 apta para el terreno, por la Ruta 510 ingresando por Quimilo, hacia Los Bretes de ahí seguir por la huella de la izquierda.

Es un camino de más de 50 km con una belleza extraordinaria, que nos conducirá hasta Sierras de Elizondo: la casa de Juan Rivero, pasando por Sierras de Chávez (esta es la primera parte y fue inaugurada el 4 de noviembre de 2019).

Para llegar a Sierras de Chávez, hay que atravesar laderas, precipicios, miradores, cascadas, vertientes, para pasar por La carpa, La Cumbre, Portezuelo del viento, la casa de don Jesús Chávez, la escuela H. de Magallanes, y desde ahí conectar con los demás puestos.

Desde la casa de don Jesús se une al camino viejo, para ir a don Romualdo y a casa de Arturo.

 

 

Los habitantes de Sierra de Chávez son pocos, muy amables, hospitalarios y humildes. Algunos se dedican principalmente a la cría de ganado caprino, bovino, y aves de corral. Otros a tener las bestias en condiciones para alquilárselas a los docentes. A las artesanías, cuero, tejidos al telar, bordados en felpa.

 

Es una vía accesible incluso en motos 110, e incluso en bicicleta, hay que ir con tiempo. Porque hay muchas distracciones, de una belleza y paz inconmensurable. Donde el silencio es roto por el canto de un ave, el mugido de una vaca o el balido de cabras.

Las casas son bajas, de piedra, adobe con el techo de enramado y barro con pasto coirón. Tiene energía solar, la gran mayoría, y el agua que sale de las vertientes, la llevan con cañerías desde el río hasta la casa.

Los pobladores son muy sencillos, humildes, buenos, amables brindan todo lo que tienes y más, cálidos respetuosos, y están deseosos de recibir visitas

Ahora, los serranos de están esperando al turismo En los puestos podremos probar un chivito, cazuela, pasteles, pavo, huevos con cebolla, un exquisito pan o semitas caseras, y en la época de reproducción de las cabras, saborear un delicioso quesillo. La fruta es escasa, pero hay nogales, durazneros, damascos con los que hacen pelones o dulce, tienen sus huertas.

 

 

Este es un lugar para sentarse a tomar unos mates, conversar con otro o buscar el lugar preferido para un encuentro con uno mismo, que tanta falta nos hace encontrarse con ese ser humano que somos.

 

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