El síndrome de la niña buena

Una gran cantidad de mujeres sienten que han vivido toda su vida tratando de complacer a los demás. Algunas, llegadas a cierta edad y empujadas por el agotamiento emocional, toman consciencia de su situación y se deciden a hacer cambios; otras ni siquiera logran percibir lo dañino e injusto de su situación. Por esto queremos hablarte del síndrome de la niña buena.

Este se presenta en aquellas mujeres y niñas que han aprendido a ser serviciales, amables y dóciles. En su búsqueda por agradar a todo el mundo se han perdido a sí mismas.

Adultas incapaces de decir “no”, de expresar desacuerdo o exigir sus derechos, incapaces de defenderse y priorizarse.

El síndrome de la niña buena se origina en la infancia

Aunque estas características (baja autoestima, escasa asertividad, dependencia emocional) pueden presentarse también en varones, el síndrome de la niña buena es el reflejo de la desigual educación que han recibido tradicionalmente las mujeres.

Desde que nacen, los niños reciben el mensaje de que han de ser fuertes, independientes y ambiciosos. A las niñas, en cambio, se les insta a ser buenas, educadas, tranquilas y sumisas. Se les invita a volcarse en sus relaciones, a ser comprensivas y compasivas, a ganarse el favor de los demás amoldándose a lo que se espera de ellas.

Así, aprenden reprimir su ira y su tristeza, su disconformidad y sus opiniones críticas. Y se colocan una máscara de bondad y dulzura que termina convirtiéndose en una prisión.

Es en la infancia cuando se forja la personalidad, cuando se aprenden comportamientos y estrategias sociales, cuando se aprende a lidiar con las emociones. Por ello, cuando la expresión de la individualidad se reprime desde el inicio, estas mujeres sufren importantes secuelas en la vida adulta.

Signos y señales del síndrome de la niña buena

Si eres mujer, es probable que tú también vivas bajo estos parámetros y ni siquiera te hayas dado cuenta de cuán perjudiciales son. Por eso presta atención a los siguientes indicios para identificar si presentas el síndrome de la niña buena:

  • Sientes que tu felicidad depende de tus relaciones sociales. Cuando una persona cercana se muestra distante, inmediatamente entras en ansiedad, comienzas a preguntarte qué has hecho mal y buscas por todos los medios solucionarlo.
  • Eres servicial, generosa y complaciente. Siempre estás disponible para otros. Buscas facilitarles la vida y resolver sus problemas. Eres incapaz de negarte a las peticiones de quienes te rodean, incluso si esto va en contra de tus deseos o preferencias.
  • Te cuesta expresar tu opinión, en especial si va en contra de la del resto. Tienes miedo al rechazo y al conflicto, por lo que evitas siempre molestar o incomodar a los demás.
  • Lo que piensen de ti te preocupa mucho y llega a dirigir tu vida. No te permites expresar ira o cometer errores.
  •  Te colocas siempre en último lugar. Te resulta complicado exigir tus derechos, defenderte y hacerte valer. Si en algún momento lo haces, de inmediato sientes una gran carga de culpa.

 

Fuente: https://mejorconsalud.as.com/

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