Habla el periodista que reveló que García Márquez tenía una hija extramatrimonial: «Esta noticia generó un cataclismo emocional»

Maxi Kronenberg

18/01/2022 18:49

Actualizado al 18/01/2022 18:49

Tiene ganas de hablar. Gustavo Tatis Guerra es el periodista colombiano que el domingo reveló en el diario El Universal de Cartagena que el célebre escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014) tiene una hija de 31 años, fruto de una relación extramatrimonial con la periodista, escritora y cineasta mexicana Susana Cato. Más allá de la literatura, inmediatamente, la noticia sacudió al mundo.

Indira Cato es el nombre de la hija del autor de Cien años de soledad, también ganador Premio Nobel de Literatura (1982). Acaso, es el secreto mejor guardado por García Márquez que recién se supo tras su muerte, ocho años más tarde, y a casi dos del fallecimiento de su esposa Mercedes Barcha, quien también conocía la historia.

Este pacto de silencio matrimonial también se mantuvo en el resto de la familia: sus otros hijos Rodrigo y Gonzalo también sabían que tenían una hermanastra.

Pero ese silencio se rompió el pasado 16 de enero, 31 años más tarde.

“Yo me preguntaba: a quién le interesa el silencio o mantener un secreto que le hace daño a una pareja y en este caso le hace daño a una niña, a una joven que ayer cumplió 31 años. Ese secreto duró 31 años. Yo, sin saberlo, revelé al mundo la noticia un día antes de que Indira cumpliera 31 años”, confiesa Tatis Guerra, en diálogo con Clarín.

Gabriel García Márquez e Indira Cato.

Gabriel García Márquez e Indira Cato.

–¿Usted sabe cómo Indira pasó su cumpleaños?

–Ellas viven juntas en México. Precisamente, le pregunté a la madre (Susana Cato) sobre eso. Debió ser muy abrumador celebrar un cumpleaños con una noticia mundial de un secreto guardado durante 31 años.

–Usted publicó la primicia el domingo en el diario El Universal de Cartagena sin saber que al día siguiente era el cumpleaños de Indira, la hija extramatrimonial de Gabo.

–Exacto. Yo supe la noticia del nacimiento de Indira hace escasamente ocho años, un poquito antes de la muerte de García Márquez, el 17 de abril 2014). Me llegó ese rumor pero empecé a investigarlo durante todos estos años.

–¿Cómo le llegó ese rumor?

–Vino de México. Mucha gente de México que venía a Colombia llegaba con el rumor de que García Márquez tenía una hija pero nadie lo daba por cierto. También le llegó a su biógrafo, Dasso Saldívar, en Madrid, pero no lo creyó.

Le llegó a Gerald Martin, su otro biógrafo, en Londres, a la familia de García Márquez en Cartagena y en Barranquilla, y en el mismo México. Cuando la noticia empezó a entrar en la familia fue un cataclismo emocional y no solamente para Mercedes Barcha, a quien también le llegó ese rumor.

El periodista colombiano Gustavo Tatis Guerra. Foto IG @gustavotatisguerra

El periodista colombiano Gustavo Tatis Guerra. Foto IG @gustavotatisguerra

–¿Mercedes lo intuía o ya lo sabía?

–A ella también le llegó el rumor. En la nota que publiqué en El Universal fui muy cuidadoso al decir que ella lo intuía. Pero ella al final lo confirmó.

–Usted habla de la relación que García Márquez inició con Susana Cato en 1983, La Habana. Indira nació en 1991. Hubo al menos ocho años donde se mantuvo el vínculo.

–La relación de amor entre García Márquez y Mercedes empezó en la infancia y en el matrimonio, en 1958. El temor de Gabo era que en esos 57 años de matrimonio se viniera abajo con la confirmación de esta noticia. Para él era muy difícil reconocerlo, mantener el secreto. Prefirió el silencio y Mercedes, también. Fue discreta, no quiso hacer escándalos. Los dos manejaron la noticia en secreto.

–¿Mercedes nunca le reprochó esto en secreto a su marido?

–Eso no lo puedo decir con toda claridad, pero lo que escribí es que esta noticia confirmada entre los hijos y en la familia generó un cataclismo emocional. Por supuesto que este cataclismo emocional lo vivió Mercedes pero ella mantuvo silencio, y era la noticia que ninguno de los familiares de García Márquez ni de Mercedes se atrevía a nombrar.

CLAIMA20141124_0208  AFP El Nobel colombiano en plena revisión de “Cien años de soledad”, la novela que inventó el realismo mágico en 1967. Ese manuscrito es uno de los diez originales vendidos a un precio no revelado. / AFP

AFP El Nobel colombiano en plena revisión de “Cien años de soledad”, la novela que inventó el realismo mágico en 1967. Ese manuscrito es uno de los diez originales vendidos a un precio no revelado. / AFP

–¿Qué fue lo que desencadenó todo esto para que se contara justo ahora? ¿Por qué hubo que esperar 31 años?

–Primero estaba la relación sagrada entre Mercedes y Gabo. Esa noticia socavaba la unidad familiar. Cuando la supimos y la confirmamos, gracias a Dasso Saldívar que también fue clave en este proceso de confirmar la noticia, empezamos a trabajarla y a investigarla en estos ocho años.

Primero era confirmarla, pero había un problema: el respeto a la vida privada. No solamente era confirmarla sino preservar la vida privada de García Márquez y de Mercedes. Debíamos esperar como esperamos tanto tiempo: primero, la muerte de García Márquez; segundo, la muerte de Mercedes, el 15 de agosto de 2020.

A casi dos años de su fallecimiento, pensamos, creímos y sentimos que la noticia debía revelarse después de la muerte de los dos por respeto, por lealtad, por admiración, por veneración a ambos.

Es una noticia que el mundo debía conocer porque a pesar de que es una noticia secreta y un secreto guardado, el más grande de García Márquez, compromete la vida de dos seres humanos y la de dos familias. La verdad puede doler pero es implacable.

Gabo y su esposa Mercedes Barcha. Foto ALEJANDRA VEGA / AFP

Gabo y su esposa Mercedes Barcha. Foto ALEJANDRA VEGA / AFP

–Usted reveló que García Márquez tiene una hija extramatrimonial utilizando palabras muy cuidadas, sin que nadie resultara lastimado por este episodio.

–Tenía que encontrar las palabras precisas que no fueran a vulnerar las fibras íntimas de las dos familias. El biógrafo Dasso Saldívar fue premonitorio. Me dijo: “Tú eres el que la va a contar al mundo”. Pero me negué, fui muy reacio.

Estuve casi negado a no hacerlo pensando ética y estéticamente en que era una noticia muy delicada, muy compleja. Ha estallado esa bomba, esa noticia sin sensacionalismos, sin morbosidades, sin truculencias sino con respeto a cuatro seres humanos: a Mercedes Barcha, a Gabriel García Márquez, a Susana Cato y a su niña y a su hija Indira Cato.

Y respeto también para Gonzalo y Rodrigo García Barcha, los hijos varones del Premio Nobel de Literatura.

Gabriel García Márquez con su esposa Mercedes y sus hijos Rodrigo y Gonzalo.

Gabriel García Márquez con su esposa Mercedes y sus hijos Rodrigo y Gonzalo.

–Tampoco quiso hacerlo mientras Gabo y Mercedes estuvieran vivos.

–No lo dijimos en ese porque ahí sí era una bomba que estallaría produciendo daños a esos seres vivos. Esa noticia bomba se ha presentado en la dimensión humana, está llena de corazones, sentimientos, emociones, de relaciones humanas a las que hay que cuidar con la palabra.

El temor que tenía Dasso es que una jauría de periodistas fueran a producir un sensacionalismo sobre esta noticia sobre este acontecimiento en la vida íntima de García Márquez y que no se pudiera transmitir o divulgar o compartir sin que dejara produciendo daños sino que fuera una noticia constructiva, de revelar el nacimiento de una niña.

El mejor regalo de cumpleaños que se la ha podido dar es que el mundo sepa que está viva y no solamente porque es hija de García Márquez sino porque además es un ser humano extraordinario.

Susana Cato. Foto: YOUTUBE

Susana Cato. Foto: YOUTUBE

Qué se sabe de Indira

–¿Cómo puede describir a Indira y a Susana, su madre?

–Indira es una excelente documentalista, una cineasta con una visión ética y social de las comunidades a través del cine. Susana trabajó con García Márquez durante dos décadas. Una relación seria, profesional, sentimental. No fue una relación efímera sino una relación de trabajo profesional, de complicidad creativa en el cine. Trabajaron en guiones para la serie Con el amor no se juega, en 1991. Curioso: el mismo año en que nace Indira.

–También es curioso ese nombre, Con el amor no se juega. Después de 31 años nos encontramos con toda esta trama que parece una novela.

–Parece que hubiera salido de la serie del taller de guiones de García Márquez en la escuela San Antonio de los Baños, en donde Susana fue una alumna aventajada cuyos argumentos sobre el amor impactaron a Gabo independientemente de que él quedara encantado con ella como mujer.

En primer lugar, quedó encantado por los argumentos que Susana expuso, de hacer una serie con temas amorosos. Allí salió El espejo de las dos lunas, un cortometraje precioso que forma parte de la serie Con el amor no se juega. Estamos hablando de una vida secreta que no es tan secreta porque es una vida que permea las artes.

Indira Cato.

Indira Cato.

–Susana Cato no es una mujer desconocida.

–Ella aparece en la biografía de Gerald Martin. Tiene un libro que se llama Ella: las mujeres del 68, un trabajo periodístico sobre personas que vivieron el movimiento del 68 en París y el impacto de ese movimiento en América Latina.

Es periodista, escritora, es una artista integral porque hace cine, teatro y también radio comunitaria. Ha hecho muchas cosas, incluso teatro ambulante en México. En 1996, a Gabo le hizo un reportaje político para la revista Cambio 16.

–¿Ha tenido algún contacto con Indira?

–No la conozco personalmente sino a través de la familia de García Márquez, a través de fotos e imágenes. Esta noticia también fue confirmada a través de cuñadas de García Márquez, las esposas de los hermanos de Gabo. Me decían: “De eso no podemos hablar. Ese el tabú y no podemos hablar del tema”. Pero muy secretamente ya sabían que existía.

Gustavo Tatis Guerra. Foto: IG

Gustavo Tatis Guerra. Foto: IG

–¿La familia de García Márquez la había frecuentado, ya la habían visto?

–No. Solo a través del teléfono y las redes. Indira tiene comunicación con sus primos de Cartagena y Barranquilla. Los tíos la quieren mucho, están pendientes de ella, la llaman pero no la conocen personalmente. Solamente fue a través de videollamadas o por celular por parte de su sobrino, Gabriel Eligio Torres García, a quien llaman Cabo Gabo.

Gabriel sí la conoce, es el que la más la ha tratado y es su primo en Cartagena. Estaba pendiente el deseo de que Indira viniera a Cartagena antes de que empezara la pandemia pero ella no tenía ningún interés de que la gente supiera de que era hija de Gabriel García Márquez. Quería presentar sus documentales en el festival de cine de Cartagena.

–¿Cómo es Indira más allá de su trabajo como documentalista?

–Quedé impresionado cuando vi sus fotos: es una mujer bajita como García Márquez, tiene la tez blanca, ojos negrísimos, cejas negras y bien marcadas, cabello negro y lacio, con una mirada profunda. Tiene una ternura y una sensibilidad, una nobleza y un coraje para preservar su privacidad y su vida. Nunca ha reclamado nada, nunca ha pedido el apellido de su padre.

Su madre decidió que era mejor llevar el apellido de ella (Cato) para que su vida fuera normal. Que primero se descubriera y se fortaleciera su propio mérito, su propio talento, su propio ser. Y creo que en estos 31 años ella ha fortalecido ese ser y ha demostrado que tiene méritos.

–¿Qué fue lo que lo motivó a que la noticia saliera el último domingo?

–Podía haber salido el 31 de diciembre pero fue una cosa misteriosa: desde el periódico me dijeron, ¿Esa información cuándo va a salir? ¿Si ya está lista, por qué no te atreves a publicarla? Fue clave en este proceso Guillermo Angulo, el más viejo de los amigos de García Márquez.

Va a cumplir 94 años y tiene la mente lúcida: conoció a Gabo en Europa y es el autor de la foto donde está Gabo sentado escribiendo Cien años de soldad, la mejor foto que se le hizo escribiendo la novela. Gabo dijo que era la única foto que se tiene mientras escribía la novela. Guillermo me autorizó publicarla el domingo con el autógrafo de García Márquez en El Universal.

Indira Cato.//Foto cortesía El Diario de Coahuila.

Indira Cato.//Foto cortesía El Diario de Coahuila.

–¿Qué sintió cuando dio a conocer la noticia?

–Una gran satisfacción secreta íntima. Era como contarle una verdad al mundo y la verdad no tiene por qué hacerle daño a nadie. Es algo que el mundo tiene que asimilar, que las cosas no son perfectas y que el ser humano no es un ángel sino que también tiene sus flaquezas, sus fragilidades y en este caso yo no tuve ninguna duda al publicar la información.

Lo reconfirmé hasta el último momento y lo más difícil, el domingo, antes de publicar era que las palabras fueran absolutamente precisas, certeras, que el tono fuera lo más respetuoso.

–¿Usted cree que Gabo estuvo enamorado de Susana?

–Por supuesto. Hubo una relación donde nace una hija y además se fecundan sueños cinematográficos, proyectos comunes en artes. Hay algo más allá que una relación de amor, hay una relación profesional de artistas.

Fui muy respetuoso de decir que fue una relación seria, no una relación efímera. Una bella y secreta historia de amor que el mundo debía conocer porque aquí lo privado no es del recinto del corazón de García Márquez sino que permean las vidas de Indira, Susana, y las de la familia García Márquez quienes mantuvieron el secreto a lo largo de 30 años.

Pero hoy, a partir de que la noticia es un hecho ya conocido, confirmado y aceptado por la familia, ya pueden hablar con mayor tranquilidad. Antes se hablaba de Indira como si se caminara por la arena movediza, como un misterio. Hoy no.

PC

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