“Huaco: Sombras del viejo abuelo que ya se fue…”

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Hoy nos tomaremos el colectivo de la Red Tulum que parte de Jáchal por la RN 40 o por la RN150. Conoceremos a Huaco, «sombras del viejo abuelo que ya se fue».

  

Huaco, de los alfalfares, del viejo tala y de don Buenaventura Luna a dónde “mi viejo abuelo Antolín, que ya se fue”, solía ir con su carro, titado por 8 mulas, a llevar cemento desde Mascassín y traer harina del viejo molino de Huaco.

 

También, mi viejo abuelo que ya se fue, Ramón Ortíz, llevaba ganado por Jáchal para Chile, “si lo habrán ladrao los chocos”, cuando llegaba del campo, “ni el Yaky, su perro, lo conocía, por la traza (facha) que traía”, así  me contaba. Llegaban “harapientos, barbudos, pestilentes, cansados y hambrientos, los 20 o 30 hombres que se encumbraban en esas caravanas”, relataba mi Taita.

 

Huaco, donde la camaradería y la abundancia era la vedette del pueblo, había de todo, lo más importante, pan y trabajo. Ese rincón metido en suelo sanjuanino, tenía un camino difícil para transitarlo en esos años, pero eran hombres curtidos, de manos magras, quienes los desandaban, de paisajes hermosos y de tierra colorada, es del Huaco que conoceremos hoy, el Huaco de las “sombras del viejo abuelo, que ya no está.”

Ese Vallecito de Huaco, tierra de silencios, labranzas, músicas y danzas. De zorros y coyuyos, verdes alfalfares, huertos en flor, es el que está a unos 190 km de la ciudad de San Juan, siguiendo la Ruta 150, por esta vía conectará, por medio del Corredor Bioceánico, a Chile con las tierras de don Buenaventura Luna (Eusebio Jesús Dojorti) que con sus poemas y música hizo que este lugar alcanzara fama.

Huaco, tiene unos 975 habitantes, y la economía se sustenta de la producción de alfalfa, y olivos, otrora fue el pueblo el generador de un circuito económico tan grandioso que con la molienda trigo, y en estos últimos tiempos, se destacó la minería, con la extracción de oro.

Este afamado pueblo jachallero, es poco desarrollado turísticamente, din embargo, es visitado por alaguno que eligen conocer la Ruta de los Molinos del Siglo XIX, siendo uno de los molinos harineros pertenecientes a la familia Dojorti.

Este lugar las agujas del reloj parece haber quedado suspendidas, sin tener motivos para avanzar, porque el tiempo quedó detenido, en la época colonial, y se fue despoblado. Ya no se oye el “traqueteo de las ruedas de los carros”, lejos quedó esos tiempos de apogeo.

Así y todo, Huaco tiene un atractivo importante, la Cuesta homónima, que le hace compañía al Algarrobo centenario donde descansó el Chacho Peñalosa y tantos arrieros.

Eran los pagos de don Buenaventura Luna, el poeta huaqueño, y hoy te invité a conocerlo, en “vuelo de pájaro”, así corto, pero no menos significativo, que dejamos para que lo visites cuidando a los lugareños usando los protocolos vigentes para recorrer sus calles de casonas antiguas, su gente cálida, su Cuesta homónima, su río, y el Sillón del Gigante.

También como atractivo turístico, y yo creo el único en la provincia, la tumba donde yacen los restos de Don Buenaventura, los viejos molinos harineros, cuándo se pueda, te das una vueltita por esta zona de mi tierra querida? Estás invitado, hasta próxima.