San Cayetano recibió a los peregrinos de Luján y a los villeros de La Matanza

San Cayetano recibió a los peregrinos de Luján y a los villeros de La Matanza

Telam SE

Sanca…, para los amigos, se viste de fiesta. Este sábado 6, un día antes de celebrarse el día del santo del pan y el trabajo, en su santuario del barrio periférico de Liniers, se largó el folklore de la Fe popular. Las ganas están atadas desde hace dos años por causa de la pandemia del coronavirus.
Las colas de los peregrinos en reposeras a lo largo de la calle Bynon, con sus banderas de los barrios o comunidades parroquiales, sumado a las imágenes del Santo con sus velitas exponen una vigilia callejera pese al frío. La piedad popular toma calor con las ollas populares que calientan agua o la comida del fuego que nace de la quema de los típicos cajones de maderas de las verdulerías. Las vallas son un laberinto alrededor de Cuzco 150. En el interior del Santuario los peregrinos, sobre todo familias que llegan del conurbano bonaerense, se paran delante de la imagen del Santo con las herramientas de trabajo a los pies, las espigas de pan y el niñito Jesús en sus brazos. Un vidrio transparente los separa del contacto. A unos metros la Beata santiagueña Mama Antula, gracias a ella se instaló a San Cayetano en Liniers como patrono de los trabajadores. En el altar un sacerdote bendice los objetos de los peregrinos que llegan a agradecer y pedir. Otros se están confesando. Es una gran casa la iglesia donde circula gente todo el tiempo, muchos rezan en los bancos, y hasta la librería tiene cola. “San Cayetano evangeliza Buenos Aires”, dijo el Papa Francisco el 15 de enero de este año y su frase cuelga de un banner en la reja del Santuario.
A esas horas de la mañana, por Morón, salía la comitiva del Movimiento Misioneros de Francisco que iniciaron su procesión el martes 2, tras una misa en la Basílica de Luján. Esteban “Gringo” Castro, secretario general del sindicato de los trabajadores de la Economía Popular (conocido por la sigla UTEP) por primera vez forma parte de la caminata que desde el 2016 los misioneros conectan la Virgen patrona de la Argentina con el santo del pan y el trabajo, para luego confluir con la marcha de los movimientos populares, que siempre terminaban con un acto en Plaza de Mayo, pero que este año finaliza en la avenida 9 de Julio y el cruce con avenida de Mayo.

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“Este sistema no se aguanta. Los imperios luchan por espacios y los pueblos por la vida, por eso los pobres no esperan más, se organizan y luchan por Techo, Tierra y Trabajo que son derechos sagrados”, repite Castro los conceptos del Papa Francisco. Este dirigente peregrino habló con Télam en un descanso que improvisaron en la plaza de Ramos Mejía frente a la estación de tren. Sus palabras suenan a un anticipo de su discurso al cierre del acto de los movimientos populares que prometen movilizar medio millón de personas.
Otro dirigente sindical peregrinó algunas cuadras con ropa deportiva. Hugo “Cachorro” Godoy con anteojos oscuros se despide con un abrazo al “Gringo” Castro, y su amigo peregrino ex funcionario nacional, Gustavo Beliz.
Los Misioneros de Francisco desde Luján para Liniers fueron cargando con la imagen de la Virgen patrona, su cuidador el Negro Manuel y la Virgen de Aparecida, patrona de Brasil, allí terminará la procesión de los Misioneros de Francisco. En este andar tuvieron rezos callejeros, a veces dejando un cigarrillo frente a las ermitas ruteras del Gauchito Gil, se sumaron los descansos en sedes sindicales o movimientos populares, bendiciones en las plazas y hasta una misa en la casa del Partido Justicialista de Moreno. “Ustedes se ponen en salida, ponen la cara, no están en la comida, la misión duele y en ese andar hacen camino y dejan huellas, que a la misma vez corre por dentro. No quedan igual de una peregrinación, del encuentro con el otro. Ustedes unen incluso con alguien que no les cae bien. Los bendijo por ello”, sostuvo el sacerdote italiano Renato Maizza desde una inmensa carpa en la casa del PJ donde luego se dispuso mesas para almorzar.

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Suenan los tres tiros, se encienden las bengalas de humos, los bombos, zurdos y redoblantes agitan como una murga, los estandartes con banderas de Argentina, Paraguay y Bolivia se mezclan con los colores verdes y blancos o tricolores que llevan los matanceros de las parroquias de Villa Palito o Puerta de Hierro que encabezan los sacerdotes villeros, Carlos “Charly” Olivero y Nicolás “Tano” Angelotti. “Nos vamos peregrinando 4 kilómetros hasta la Capilla San Cayetano, que estamos inaugurando en la ruta 3, barrio Santos Vega, en Lomas del Mirador”, explicó a este cronista el obispo de San Justo, Eduardo García mientras va tomando mates al cruzar las vías del tren sarmiento por Cuzco hacia la avenida Rivadavia.
Los curas de las villas y los obispos que los acompañan están volviendo este domingo 7, lo que promete ser una gran movilización de peregrinos, a San Cayetano, porque a partir de las 17 horas participarán de una misa que dará inicio a la procesión por todo el país, visitando 200 centros de recuperación de las adicciones de los Hogares de Cristo, que se extenderá hasta el 13 de marzo de 2023 cuando se cumplan diez años del papado de Jorge Mario Bergoglio, el primer Vicario de Cristo de origen latinoamericano.

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“Paz, pan y trabajo la dictadura al carajo” clamaban a San Cayetano los trabajadores convocados por la Confederación General del Trabajo (CGT), que lideraba Saúl Ubaldini. A 40 años de esa peregrinación el reclamo se repite frente al santo del pan y el trabajo.

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