Una vuelta por Sevilla en 5 postales marcadas por la literatura

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23/02/2021 6:20

Actualizado al 23/02/2021 6:20

Las ciudades son un buen lugar para encontrar inspiración. Algunas te estimulan más y otras menos.​ Sevilla, en España, por ejemplo, no es un lugar más. Existe algo invisible en su paisaje que la hace especial. Como se suele decir, es una "ciudad con duende". Cuando caminás por sus calles y la contemplás, te das cuenta del motivo por el que hizo saltar la chispa a tantos y tantos poetas, novelistas y escritores en general.

1. La Triana de Cervantes

El río Guadalquivir, Sevilla. Foto: Oficina Española de Turismo

El río Guadalquivir, Sevilla. Foto: Oficina Española de Turismo

Durante la década de 1587 a 1597, una época dorada en la historia de España, Miguel de Cervantes vivió en Sevilla. Lo enviaron allí como recaudador de impuestos y mercancías para la Armada Invencible de Felipe II. Recorrió gran parte de la provincia y visitó varios de sus pueblos. Pero, sobre todo, muchas partes de la ciudad han sido reflejadas en sus libros.

En su universal obra El Quijote, por ejemplo, hay muchos guiños a Sevilla, a la que define como “un puente para la aventura y el poder”. En la segunda parte, además, hace referencia al Giraldillo, la colosal veleta que terminaría dando nombre a la torre campanario.

Pero donde con mayor intensidad aparece reflejada Sevilla es en Rinconete y Cortadillo, uno de los doce relatos incluidos en las Novelas ejemplares (1612). Hay que pensar que a finales de 1597 el insigne escritor fue detenido y metido en la cárcel Real de Sevilla, en la calle Sierpes, donde aprendería el lenguaje del hampa y forjaría muchos de sus escritos.

Fachadas en el barrio de Triana, Sevilla, España. Foto: Shutterstock

Fachadas en el barrio de Triana, Sevilla, España. Foto: Shutterstock

En la esquina de la calle Troya y la calle Betis, en el seductor barrio de Triana, hay una placa que recuerda la casa en la que se sitúa el patio de Monipodio, uno de los escenarios fundamentales de la anteriormente mencionada Rinconete y Cortadillo, donde se muestra la picaresca y corrupción de la sociedad sevillana de aquellos tiempos.

2. Pérez-Reverte y La piel del tambor

En los preludios de este best seller -publicado en 1995- su autor Arturo Pérez-Reverte explica que todo lo que aparece en la historia es ficticio y producto de su imaginación, salvo el escenario: Sevilla. Y añade el escritor: “nadie podría inventarse una ciudad como Sevilla”.

Y es cierto. Es única e indefinible. Y así la sentís cuando te sumergís en la lectura. Todo está escrito con una minuciosidad clínica: las calles, los bares o las iglesias. De hecho, la trama se inicia en Roma, pero la mayor parte del contenido se despliega abiertamente en el esplendor sevillano de finales del siglo XX.

Una ruta mental nos conduce de la mano de su protagonista, el sacerdote Lorenzo Quart, por el barrio de Santa Cruz y sus calles laberínticas en busca de un misterioso hacker informático que ha entrado en la computadora personal del Papa.

Plaza del Altozano, Sevilla, España. Foto: Shutterstock

Plaza del Altozano, Sevilla, España. Foto: Shutterstock

El retrato de la ciudad es tan nítido que se puede ir de un punto al otro de Sevilla reconociendo todos los rincones que se describen en la novela, desde el hotel Doña María, donde se hospeda el personaje principal, pasando por la plaza del Altozano, la mismísima Giralda, el edificio del Arzobispado, los concurridos bares de Triana o la torre del Oro y la zona del Arenal.

3. Los magnolios de Cernuda

Luis Cernuda es uno de los poetas más reconocidos de la generación del 27, uno de los movimientos literarios más influyentes de la historia. De hecho, esta generación de escritores se fundó con motivo del homenaje a Luis de Góngora organizado ese mismo año en el ateneo de Sevilla.

Patio en una casa del barrio Santa Cruz, Sevilla, España. Foto: Shutterstock

Patio en una casa del barrio Santa Cruz, Sevilla, España. Foto: Shutterstock

Entre ellos se encontraba Luis Cernuda, nacido en la calle Acetres de la capital andaluza. Su casa natal, el colegio de los Jesuitas, el antiguo mercado de la plaza de la Encarnación, el jardín Antiguo, sus viviendas en la calle Aire o Judería, o el río Guadalquivir son algunos de los escenarios de su niñez y desde su imaginación se transformaron en una eterna poesía.

Las tiendas de la plaza del Pan y la iglesia del Salvador -allí se bautizó- son algunos de los escenarios que Cernuda plasmó en la prosa poética de su obra Ocnos. Bajo el título Las tiendas, describe cómo eran estos lugares a principio del siglo XX. Este es un itinerario que pretende buscar el alma de Sevilla, desde la mencionada plaza del Pan hasta la iglesia de la Anunciación.

Y no hay que olvidar los magnolios en flor, que era su forma de hablar de Sevilla. En El Magnolio precisamente se refiere al que había en la calle Judería, en el barrio de Santa Cruz, junto a la muralla de los Reales Alcázares. Hoy, una placa nos lo recuerda.

4. La Sevilla de Machado

Imagen de Sevilla, España. Foto: Oficina Española de Turismo.

Imagen de Sevilla, España. Foto: Oficina Española de Turismo.

Antonio Machado nació en Sevilla en 1875. Probablemente sea uno de los poetas que mejor han llegado a la sensibilidad popular. Hoy sigue manteniendo muchos seguidores. Fue el miembro más joven de la generación del 98. Aunque vivió en muchas ciudades españolas -Madrid, Soria, Segovia, Barcelona o Baeza, entre otras- su poesía necesariamente está empapada del imaginario sevillano. Pues eso: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

Si queremos conocer sus orígenes, podemos partir desde el palacio de las Dueñas (Siglo XV) perteneciente a la casa de Alba, donde nació Machado, caminar por la calle Mateo Catalán hasta la plaza de la Magdalena, en la que pasó gran parte de su infancia, y luego seguir hasta el lugar donde se bautizó: la iglesia de San Juan de la Palma.

Palacio de las Dueñas. Sevilla. España. Foto: Shutterstock

Palacio de las Dueñas. Sevilla. España. Foto: Shutterstock

Hay que tener en cuenta que en Sevilla pasó sus primeros ocho años, para después trasladarse a Madrid con toda la familia. Sin embargo, sus Campos de Castilla, de alguna manera, tienen su origen en la luz y el color de Sevilla que le vio nacer.

5. Plan romántico con Bécquer

Pasados ya todos los homenajes que se hicieron a lo largo del año 2020 al poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer en el centenario de su fallecimiento -murió en 1870, hace 150 años-, en el 2021 puede ser un buen plan recorrer la ciudad por algunos de los escenarios que lo vieron nacer, vivir y sufrir. En Sevilla se gestó su talento creativo. Descendiente de una familia noble de comerciantes flamencos, la vida de Gustavo Adolfo estuvo repleta de adversidades.

Aunque la carrera del autor de Rimas y leyendas se desarrolló fuera de Sevilla, la ciudad le influyó de manera decisiva en su obra poética. Vale la pena dar un paseo por los espacios bequerianos y dejarse llevar por la emoción romántica en sus calles para explorar lugares emblemáticos.

Alameda de Hércules, Sevilla, España. Foto: Shutterstock

Alameda de Hércules, Sevilla, España. Foto: Shutterstock

Es el caso de la plaza de San Lorenzo, en la calle Conde de barajas -donde nació en 1813-, la glorieta de Bécquer y el parque de María Luisa, la Alameda, el convento de Santa Inés (se conserva uno de los órganos más antiguos de la ciudad, que el poeta representó en una de sus “Leyendas”: Maese Pérez el organista-, en el alcázar, la plaza del Duque o el panteón de los Sevillanos Ilustres, donde descansan los restos de este poeta romántico por antonomasia.

Luis Martí /La Vanguardia

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